viernes, 24 de junio de 2011

Sobre los programas de entretenimiento de TV. ¿objetos a criticar?

TELEVISIÓN: PARTICIPANTES DE PROGRAMAS DE ENTRETENIMIENTO. DE ´BARILÓ, A TODO O NADA´: CUANDO EL DESAFÍO ES SUFRIR ANTE LA CÁMARA. OPINA ROXANA MORDUCHOWICZ/¿PORQUÉ PARTICIPAN? HAY LISTAS DE ESPERA
EL PROGRAMA RECURRE A JUEGOS QUE EXPLORAN LOS LÍMITES DE LOS PARTICIPANTES Y SE ALEJA DE LO QUE PODRÍAMOS ENTENDER COMO TELEVISIÓN DE CALIDAD.

OPINIÓN

Todos queremos una TV de calidad. Porque la televisión es, junto con la radio, el único medio presente en todos los hogares; porque es tema diario de conversación; porque ver TV es de las pocas actividades que comparten ricos y pobres, jóvenes y ancianos, rurales y urbanos, niños y adultos. Todo el mundo ve televisión. Todo el mundo habla de ella.

Necesitamos una televisión de calidad, porque es un medio esencial para la socialización. Porque puede compensar desigualdades culturales. Porque la TV siempre enseña (aunque no se lo proponga). Porque los chicos siempre aprenden. Necesitamos una TV de calidad porque transmite valores. Porque incide en la formación de las personas. Y porque es un servicio público.

Una televisión de calidad innova, arriesga, enriquece la programación, diversifica contenidos y prioriza valores constructivos. Nada de esto sucede en el programa televisivo Bariló (El Trece, 18.30) en el que alumnos secundarios buscan -a todo o nada y mediante prendas- el viaje a Bariloche. Un formato conocido y que remite a viejas fórmulas, en una propuesta más pobre y hasta ofensiva para sus protagonistas.

El problema de Bariló no es sólo la falta de innovación. La propuesta que ofrece a los adolescentes es lo que más preocupa: prendas que humillan, que buscan el ridículo de los chicos, que no interpelan su inteligencia sino su capacidad para sufrir, y que refuerzan la representación negativa de los jóvenes a la que nos tiene ya acostumbrados la TV argentina.

Cuando hablan de los adolescentes, los noticieros suelen referirse a la violencia, al fracaso educativo, la drogadicción, la anorexia, la bulimia, la deserción escolar, la depresión, el alcoholismo o el embarazo precoz. Y todo ello atribuido a "conductas antisociales". Esta es la imagen que se instala y legitima en la sociedad. No es casual que un grupo de jóvenes se quejara porque, al sentarse en un bar, el mozo les había llevado por su cuenta cerveza para todos, dando por sentado que sería eso lo que iban a pedir.

Bariló transmite la misma imagen negativa de los adolescentes. Ninguna prenda apela a la inteligencia de los estudiantes; ninguna alude a su capacidad intelectual; ninguna constituye un desafío cultural ni requiere de creatividad o imaginación.

Lejos de ello, las prendas proponen "que los varones soporten una depilación sin hacer ninguna mueca en el rostro", o "sostener durante el mayor tiempo posible una barra de hielo entre las manos mientras el cuerpo es bombardeado con frío seco", o "comer insectos de una", o "que las mujeres acepten raparse su larga cabellera". Los chicos son sometidos al ridículo para ver "quién tolera más y mejor el sufrimiento propuesto".

Al programa no le interesa saber cómo piensan los alumnos, o qué capacidad tienen para argumentar o fundamentar una opinión. Ni siquiera le importan los sentimientos de los adolescentes. Por eso cuando una de las chicas llora mientras le rapan la cabeza, el conductor sólo dice -casi con entusiasmo- "miren, parece que llora, se está arrepintiendo?" Todo ello, por supuesto, sin frenar la prenda.

A Bariló sólo le interesa si los estudiantes pueden soportar el sufrimiento. No le importa qué imagen construye de los adolescentes en cada emisión. Poco le interesa si el público se ríe de ellos, o del ridículo de sus acciones ante prendas absurdas. Cuando muestra a los alumnos en "la hazaña" de comer insectos o depilarse sin reaccionar, refleja la peor imagen de los adolescentes y fortalece estereotipos. Millones de chicos en la Argentina, sin embargo, no pertenecen ni se sienten incluidos en esta representación. Pero a Bariló esto no le interesa.

Lo que no se entiende es por qué se empeña el canal en presentarlo como programa de entretenimiento. Viendo Bariló, no sólo podemos decir qué concepción de adolescente tienen en su cabeza quienes lo hacen y programan. También descubrimos qué extraño sentido tiene para ellos la palabra entretener.

Por Roxana Morduchowicz
Fuente: La Nación
Más información: www.lanacion.com.ar
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TELE: EL USO DE LOS PARTICIPANTES

"Estás a tiempo de decir que no”, advierte Guido Kazcka a una participante adolescente. Pero ella se anima y dice: “ Hago todo por mi equipo” y acto seguido abre la boca para saborear una pata de gallo (parecen garras) bañada en chocolate. Pone cara de asco pero pasa la prueba. Su equipo ruge en una ovación. La escena forma parte de la dinámica diaria de Bariló, a todo o nada . Es uno de los programas en donde los participantes juegan, se mandan, prueban su voluntad de riesgo y su fuerza a veces al límite.

El fenómeno tiene antecedentes en el cable con series como Jackass y Fear Factor , entre otras, pero ahora parece instalado en la televisión abierta. ¿Será que algunas personas se animan a cualquier cosa con tal de ganar un premio (viajes, electrodomésticos, dinero en efectivo o un auto cero kilómetro)? ¿O las ganas de estar en un programa de televisión son más fuertes que todo lo demás? “En la televisión no se juega a nada que no se juegue afuera de la pantalla, en una fiesta de fin de curso o en un rito de iniciación de un equipo de rugby”, dice Martín Kweller, productor de Extra pequeño . En el ciclo, donde participan padres e hijos, los adultos superan obstáculos en una escenografía gigante que simula una casa con dimensiones superlativas: escalar una mesa ratona o terminar dando vueltas en un “lavarropas” son algunos de los juegos. El premio es un viaje para toda la familia. “La gente viene y se divierte mucho, como lo haría en los parques de agua o en los parques de diversiones tipo Disney. Ahí, los juegos más extremos son los que más entusiasman a la gente, como acá. Y nosotros, por supuesto, nos preocupamos mucho de que todas las pruebas sean seguras para los participantes”, agrega. El gusto por la adrenalina no es sólo local: el formato original de Extra..., que es de Endemol Argentina, ya se vendió a España. Brasil, Portugal, Turquía y Alemania.

En Bariló , donde participan los alumnos que quieren ganar el viaje de egresados a Bariloche -y sus padres, que juegan por premios individuales-, una señora se acuesta en una caja de vidrio y deja que varios cobayos le caminen por el cuerpo. Un adolescente sostiene una barra de hielo a la altura de sus hombros mientras otro le arroja humo frío sobre el cuerpo desnudo. Y algunas de las chicas llegan a dejarse rapar la cabeza, con distinto grado de arrepentimiento posterior.

“Nosotros tenemos unos 15 juegos por programa y sólo dos o tres son más extremos o requieren de más exposición del participante. Pero siempre está la posibilidad de decir que no”, dice Guido Kaczka, productor del ciclo, además de su conductor. “En cada prueba hay un productor pendiente de lo que pasa. Estamos muy alerta y tomamos todas las precauciones necesarias. Creo que algunas cosas se ven más fuertes de lo que son en realidad por el efecto visual. Todos los participantes se van contentos”, cuenta.

Esos juegos y los de otros ciclos como Cuestión de peso , donde se vio a algunos participantes arrojando inodoros cual jabalinas o saltando a una pileta con fuego en la superficie, generaron críticas y polémicas. “Ninguna situación fue de riesgo para los participantes. Eso se dio en un momento en que teníamos a Pachi Martínez, el conductor de 5ta. a fondo , donde hubo segmentos más jugados. La idea era que los participantes la pasaran bien haciendo cosas que nunca imaginaron que podrían hacer debido a su obesidad”, dice Raúl Slonimsky, productor del ciclo. “Ellos tienen contención psicológica y, en este caso, no eran pruebas a superar sino una forma de que pudieran disfrutar como cualquier otra persona”.

Otra de las claves de este fenómeno es el show. “Algunos trucos estaban exagerados para dar más espectacularidad”, dice Slonimsky. La tele de hoy tiene mayor despliegue visual y cualquier segmento de preguntas y respuestas necesita adornos. Por ejemplo, en Justo a tiempo los participantes responden las preguntas del conductor, Julián Weich, mientras están adentro de una “pecera” dando vueltas y tratando de capturar pelotas de determinado color. En el mismo programa, los que se animan tienen que ordeñar una vaca en el menor tiempo posible y tomar esa leche, también en una ronda de preguntas y respuestas. A otros, en Bariló , ante un error, les toca una ducha de agua fría o un clásico tortazo de crema en plena cara.

“A mí no me enojan las críticas. Yo las escucho y si nos sirven, las tenemos en cuenta. De hecho, hemos corregido algunas cosas en el programa. Pero hay otras en que me parece que simplemente es hablar por hablar”, asegura Kaczka. “A veces los chicos me preguntan si yo haría tal o cual juego y digo que no. Pero siempre hay alguno que es más audaz y se lo banca, sobre todo porque está con la emoción del grupo encima. Además, a nadie se lo obliga a nada”. Y nobleza obliga, eso es tal cual. De hecho, en su programa también hay juegos tan inocentes como armar una torre de galletas de arroz lo más alta posible evitando que se caiga.

Si la tele refleja lo que pasa afuera, está claro que a mucha gente le gustan los juegos al límite. “Es cierto que hay un tipo de diversión más arriesgada pero cada participante elige hacerlo”, dice Kweller. “No es cuestión de develar los trucos, pero hay muchos efectos visuales que son parte del show televisivo. Y por eso, parecen más exagerados de lo que son en realidad”.

A pesar de las críticas, en estos ciclos hay lista de espera para participar. ¿Masoquismo? ¿Amor por la adrenalina? ¿Ganas de un minuto de fama? En todo caso, es una variante más de la exposición en la pantalla chica: algunos ponen el cuerpo, otros exponen su alma.


BARILÓ
Horario Lunes a viernes a las 18.30.
Canal El Trece.
Conductor Guido Kaczka.
Rating (promedio) 7,3 puntos.
Premio Viaje a Bariloche. Dinero, electrodomésticos, un auto.


CUESTIÓN DE PESO
Horario Lunes a viernes a las 17.
Canal El Trece.
Conductora Claribel Medina.
Rating (promedio) 7,9 puntos.
Premio Recibir el alta médica al llegar al peso ideal.


JUSTO A TIEMPO
Horario Lunes a viernes a las 14.
Canal Telefe.
Conductor Julián Weich.
Rating (promedio) 7,3 puntos.
Premio Dinero y electrodomésticos.

Por Sandra Comisso
Fuente: Clarín
Más información: www.clarin.com


domingo, 12 de junio de 2011

Próximo encuentro

Como se espera que cada uno traiga el próximo jueves materiales sobre los cuales posar una mirada crítica, les propongo que revisen libros, revistas, publicidades, pero echen un vistazo también a esos mensajes tipo "powerpoint", que suelen revestir para nosotros enorme interés.
Nos vemos.

viernes, 10 de junio de 2011

Registrar las oportunidades

En Página/12 de hoy, bajo el título "Una oportunidad histórica", se habla de UNASUR.

http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-169806-2011-06-10.html

¿Por qué considera que lo es? ¿Desde qué lugar?

Seguimos atentos.

domingo, 5 de junio de 2011

Producción final

Les recuerdo que es necesario que empiecen a pensar de qué manera van a comunicar el conocimiento producido. Vean destinatarios, reconozcan sus características, y luego piensen qué material y a través de qué medio resultará más oportuno y adecuado.
Vayan apresurando el trámite...